Desde este blog se pretende difundir la historia, el arte, la cultura y la naturaleza de la villa y del valle de Echo, uno de los enclaves pirenaicos de Aragón, más hermosos y dinámicos. Su pasado, presente y futuro merecen la pena conocerse y compartirse. Con mi admiración , cariño y la mayor modestia.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

CRÓNICA DE UNA CACERÍA EN EL VALLE DE ECHO DE HACE 112 AÑOS

Batida de caza. Refugio de Casa La mina. A la izquierda Jorge de Francha. Fotografía de Ricardo Compairé.

Una de las actividades de mayor arraigo en el Valle de Echo, y en general en nuestro medio rural, ha sido y es la práctica de la caza. Corzos, sarrios, zorros y sobre todo jabalíes, han sido y son objeto de caza y captura, como antaño lo fueron los osos y los lobos. Pero la caza no sólo la practican los habitantes de nuestras montañas, sino que ha sido y es una actividad para la que se desplazan numerosos aficionados de ciudades y otros territorios {por ejemplo para la caza de la paloma, la becada o el sarrio (bajo pago)}.

Hoy traigo al blog la crónica de una cacería realizada en las montañas de Echo en enero de 1906 y relatada en forma de artículo para la revista Gran Vida por uno de los participantes que firma con el seudónimo de Paz. La revista Gran Vida nació en 1903 y fue una de las primeras publicaciones del país especializada en deportes, aunque también incluía artículos de los llamados “de sociedad”. Fue fundada y dirigida por el escritor y publicista aragonés Vicente de Castro, y tuvo una larga vida, publicándose hasta los años 1935 o 1936. La crónica pertenece al número 32 , ejemplar que guarda la Biblioteca Nacional de España en su colección que abarca la publicación de ésta revista desde 1903 a 1929.





El autor de la crónica la titula MONTERÍA AL PIRINEO. Comienza su minucioso relato en la estación del Norte de Zaragoza, donde los participantes se han congregado para, en dos departamentos del tren correo a Huesca, viajar hasta la ciudad de Jaca. La partida de caza la componen ...los sres. León, Jimeno, Vidal, Ubago, Puyol, Liria, Solferino, Lapetra y éste humilde cronista….Vuelven a la montaña pirenaica recordando la agradable estancia en años anteriores…En la invicta Huesca se les une de punta en blanco Mr. Regnard y una vez en Jacael gran montero Pío.


Algunos de los participantes en la cacería

Continúa el reportaje...

A las dos parten los carruajes a buen paso y a las tres y media descendemos en Santa Cecilia (Santa Cilia), donde nos aguardaban 15 magníficos machos montañeses de silla y carga, con los que tomamos el atajo para Javierre (Javierregay), formando prolongada caravana por estos estrechos senderos. Ya en Javierre encontramos la carretera de Hecho (que en breve se abrirá oficialmente al público), y entre canción y trago, llegamos a Patraco, donde sale a nuestro encuentro el amigo D. Pedro Brun, que a caballo vino a esperarnos, y conversando con él e inquiriendo noticias de los demás amigos que nos aguardan y de la caza, volvemos un montículo y divisamos a la luz de la blanca luna una densa neblina al fondo del valle; tras de aquella neblina, que no es otra cosa que humo, se oculta Hecho, a donde desmontamos, precisamente cuando querían dejarse sentir las agujetas y el frío en los pies. Nuestros amigos señores BorauEchetoTomás y algunos otros nos esperan con opípara cena en casa del segundo, donde sus amables hermanas nos atienden y obsequian durante la cena. Llegan luego nuestros directores Mariano Pedraz y los resacadores TomásPío y otros de quienes no recuerdo el nombre; tomamos café juntos y acordamos los ojeos más convenientes.

A partir de aquí, va relatando el autor las jornadas de caza día por día, que por su interés descriptivo reproduzco literalmente :

El día 6, se levantan temprano... y a las siete partimos remontando la margen derecha del río Aragón (Subordán) luego nos hemos desviado al Norte y hecho alto en la borda de Clareta, donde nos aguardaban los resacadores con el almuerzo preparado, y tomado este nos hemos desbandado, en distintas direcciones para ocupar los respectivos puestos, que abandonamos a las tres de la tarde sin más resultado positivo que haber espantado varías reses que han escapado con dirección al valle de Hoza (Oza), donde cazaremos mañana. Se ha levantado furioso vendaval y amenaza lluvia. La gente del país dice que es muy pasajero. Después de cruzar el río Aragón difícilmente sobre unos maderos, llegamos a la borda de Nadal, donde pernoctaremos. Van regresando los resacadores y dos de ellos del pueblo de Siresa que llegan los últimos traen consigo un jabato de unas dos arrobas y dicen han herido a una jabalina que no han podido buscar a causa de haber anochecido. Los perros que llevan van llenos de sangre, lo que hace suponer que ha sido alcanzada. Cenamos alegremente y nos retiramos al tálamo(vulgo pajar), mientras el temporal sigue furioso, lloviendo copiosamente.

Día 7 . Somos llamados a las cinco y media. Nos desayunamos con aromático café con tostada; se nos aprovisiona de almuerzo y partimos sobre nuestras cabalgaduras por el puente de Echil (Ysil) ; coronamos las rampas del castillo de Achet (Acher) y descendemos al magnifico valle de Hoza (Oza) ; vadeamos el río y en el bosque de la orilla izquierda se organiza el ojeo , mientras ascendemos a los puntos se nos apercibe de las marcadas huellas de jabalí y corzo. Estos indicios aseguran que en esta maleza se oculta caza. 
Apenas trascurre una hora sin que los ojeadores levanten caza; ésta sale perseguida por los perros en vertiginosa huida, pasa veloz por el punto que ocupa la pareja Puyol-Liria, y sufre certeros disparos, mas no cae y continúa corriendo, si bien dejando abundante sangre: tenemos la esperanza de que los perros la cobren. Se han levantado en el resaque tres jabalíes más, que no han
pasado por los puntos. El tiempo está de borrasca: a una ráfaga de sol le sucede otra de lluvia o nieve, y el espacio toma muy mal cariz, lo cual, como es natural, nos contraría a todos y desanima a muchos. Con tan adverso temporal seguimos internándonos en el valle de Hoza, donde realizamos un nuevo ojeo en el bosque,colocándonos los punteros escalonados desde la orilla del Aragón hasta la elevada cumbre llamada Paso del Onso que los ojeadores efectúan pacientes con una lluvia torrencial, arrojando de la maleza un jabalí que descendió acosado y cruza el río sin que los punteros puedan dispararle con eficacia. Todos hemos aguantado en los puntos el furioso aguacero y nos encontramos hechos un esponjado. Tomamos, pues, !a senda de la Casa de la Mina para secarnos.

Juan Borau de Casa Pedraz citado en la crónica
Día 8. Ha estado diluviando toda la noche; al amanecer, una fuerte racha de viento ha arrastrado el nublado y parece que el sol vencerá a las neblinas. Esta circunstancia nos decide a hacer un ojeo en el bosque de Hoza, ojeo que el último año dio de sí cuatro jabalíes cobrados. No obstante la mojadura, que implica atravesar los matorrales, nos hemos dirigido presurosos a los respectivos puntos, mientras los ojeadores se alejan al fondo del valle para dar comienzo. Antes de estar colocados ha comenzado de nuevo a acariciarnos el copioso llanto delos cielos, que hemos soportado quietos (según la consigna) en nuestros puntos. Durante el resaque he oído siete disparos que me han causado grande alegría. Terminado que ha sido veo con sorpresa que sólo se han cobrado una liebre y una marta. Se han levantado tres jabatos y un jabalí colosal, sobre el que ha disparado uno de nuestros directores (Juan de Pedraz – bisabuelo de mi mujer-) cuando el paquidermo trataba de retroceder a través de una espesura; no puede asegurarse si lo ha tocado, mas uno de los perros, por cierto el mejor,lo sigue obstinadamente, según se supone, pues partió tras él y a esta hora, nueve de la noche, no ha regresado; se les ha seguido el rastro hasta el río, que han cruzado. Los otros tres jabatos han huido hacia «El Jardín», que será ojeado esta tarde si hay tiempo y si no mañana a primera hora como despedida de estos parajes, de donde nos arroja un temporal sobre el que se estrellan todos nuestros afanes y entusiasmos.

Día 9. Somos despertados por el gran clamoreo de voces que se oye en la planta baja de la borda donde hemos pernoctado; prestamos atención y oímos claramente cómo relatan los ojeadores el encuentro del perro extraviado haciendo de llamada sobre el jabalí al que persiguió, que estaba muerto por un certero balazo. Estos buenos y valientes resacadores han aprovechado la pertinaz lluvia que nos retenía durmiendo o descansando para marchar en busca del perro. Traen además varias alimañas y dos zorros. A las nueve de la mañana se nos avisa que almuerzo y cabalgaduras están dispuestos para marchar hasta el puente Echil (Ysil) ,para verificar un ojeo en El Jardín orilla izquierda del río, pues ha cesado la lluvia y el viento. Apenas ha comenzado el resaque, en el que ocupamos puestos elevadísimos, se han oído varios disparos y media hora después ha comenzado a oírse repetido tiroteo en los puntos altos, que repetido por el eco, parecía un fuego graneado,fuego que ha sido secundado por el que suscribe con dos disparos afortunadísimos que le han proporcionado la deseada satisfacción de ver rodar un jabalí de unas nueve arrobas. El puntero Sr. Puyol ha cobrado una jabalina muy grande; la pareja Ubago-Solferino ha cobrado un jabato v un zorro; la pareja Lapetra-Díaz otro jabalí y un sarrio, y el Sr, Fajardo otro sarrio. Echamos un trago en celebración de éste último resaque, quedando satisfechos y como el tiempo nos amenaza, y de seguir lloviendo criaremos algas en las botas, montamos a caballo para alcanzar el ferrocarril en Jaca y regresar a Zaragoza... y hasta otro año.

Chesos cazando. Fotografía de Ricardo Compairé.


Y aquí termina la crónica, fechada el día 10 de enero de 1906 en Hecho y firmada por el seudónimo Paz. Se acompaña de varias fotos de un tal Zapata (que parece ser el organizador de la cacería) de muy mala calidad, de las que un par reproduzco en ésta entrada. Como puede leerse, además de los errores en la toponimia, la caza se extendió a todo lo que se movía: jabalíes, sarrios, martas, zorros, liebres….





No hay comentarios:

Publicar un comentario