Desde este blog se pretende difundir la historia, el arte, la cultura y la naturaleza de la villa y del valle de Echo, uno de los enclaves pirenaicos de Aragón, más hermosos y dinámicos. Su pasado, presente y futuro merecen la pena conocerse y compartirse. Con mi admiración , cariño y la mayor modestia.

sábado, 24 de febrero de 2024

AÑO 1841. AGRAVIOS A LOS CHESOS POR PARTE DEL GOBERNADOR MILITAR DE JACA, EL MARISCAL DE CAMPO FRANCISCO WARLETA



Toma del fuerte del Collado. Ultima operación militar de la Primera Guerra Carlista.
Autor: Jose Cusachs


En 1841 hacía apenas dos años que había terminado la sangrienta guerra civil provocada por los conflictos dinásticos de los Borbones, denominada Primera Guerra Carlista , que durante siete largos años desangró, destruyó y empobreció (aún más) a nuestro país, en los escenarios en los que se combatió. El Valle de Echo no se libró de sus consecuencias, tal como demostraron los distintos episodios que he ido trayendo a éste blog en varias ocasiones. Ir a los siguientes enlaces para recordarlos: (https://echosinhache.blogspot.com/2017/12/ano-1834-violentos-sucesos-en-echo-al.html) ---( https://echosinhache.blogspot.com/2021/11/parte-militar-carlista-del-ataque-la.html)---

El 28 de febrero de 1838, cuando aún faltaban un año y seis meses para que el pacto que se llamó “El abrazo de Vergara” entre los generales Espartero (isabelino) y Maroto (carlista) diera por terminado el conflicto, tomó posesión como gobernador militar de la plaza de Jaca el mariscal de campo Francisco Warleta . Durante su mandato, se produjo en Echo el desarme de la Milicia Nacional del valle de Echo por la columna carlista de Tomás Tarragual en el mes de marzo. Ver enlace: ---(https://echosinhache.blogspot.com/2020/02/1838-la-columna-carlista-de-tarragual.html) y el 27 de julio de 1839 otra incursión carlista que llegó hasta Canfranc, siendo muy criticada la actuación de los militares que desde Jaca salieron en su persecución . Ver enlace: .(https://echosinhache.blogspot.com/2019/11/ano-1839-carta-de-un-cheso-la-prensa.html)

Tropas carlistas




En octubre de 1841, cuando ya se le había comunicado al mariscal Warleta su traslado a los cuarteles de Alicante en espera de nuevo destino, cesando en el mando militar de Jaca que pasaba a Francisco Valdés, que el 9 de octubre era nombrado mariscal de campo y Gobernador de Jaca, el periódico El Eco de Aragón , diario que se publicó en Zaragoza en una primera etapa desde noviembre de 1838 hasta 1843, de carácter progresista y defensor de Espartero y que era editado completamente por un único redactor, el escritor Braulio Foz, publica en sus páginas 3 y 4 la siguiente carta, firmada por Uno de tantos ofendidos por el Sr. Warleta , que en su escrito dice ser natural del Valle de Echo.:

Braulio Foz



 Sobre los abusos cometidos por el general Warleta mientras fue Gobernador de la Plaza                                                                            de Jaca

Según observamos en los últimos números del Eco de Aragón ha sido recibida con mucho aplauso en el partido de Jaca la interesante noticia de haber llegado el Sr. Valdés a encargarse del mando de aquella ciudadela en reemplazo del ex gobernador Warleta.

Muchos y muy amargos son los recuerdos que S.E. ha dejado en aquel país clásico de la libertad, una serie de violaciones y atropellamientos cometidos en las propiedades de algunos honrados y pacíficos ciudadanos llenan las columnas del periódico aragonés en los días anteriores. Nosotros que tenemos los mas fuertes y poderosos motivos de indignación contra S.E. nos habíamos propuesto guardar silencio de sus arbitrariedades porque no se nos tachara de poco generosos escribiendo contra un hombre que se halla separado de su destino. Pero supuesto que ya otros nos han precedido en tan honrosa tarea, queremos también cumplir con nuestro deber denunciando al público los abusos y tropelías más inauditas que pusieron algunos días en consternación profunda a los pueblos donde se representaban tan desagradables escenas.

Sabedores nos hallábamos de que S.E. había violado el derecho más respetable de la propiedad en las fincas rurales de algunos pacíficos y muy patriotas ciudadanos; también estábamos noticiosos de que había profanado el sagrario de la ley invadiendo escandalosamente las atribuciones esclusivas del poder judicial, y tampoco ignorábamos que un terror pánico había llegado a apoderarse del ánimo de varios liberales cuyas lenguas enmudecían hasta que libre nuestra patria de las oscilaciones políticas que la desquiciaban en su estado normal, pudieran colocarse al abrigo de las leyes y ser escudados con su dulce imperio.

 La esforzada y benemérita milicia nacional del valle de Hecho a cuya población tenemos la noble vanidad de pertenecer, será indudablemente la que celebrará con más público regocijo la destitución del Sr. Warleta. Ningún pueblo del partido de Jaca ha sido tan vilipendiando como el nuestro; ningún ciudadano se ha visto más atropellado que nuestros leales compaisanos. Creada y organizada en el año de 34 una numerosa y decidida milicia empuñó valerosamente las armas que la patria confiara a su acrisolado patriotismo. Sostuvo con la mayor serenidad y arrojo los ataques de sus enfurecidos enemigos teniendo que lamentar la sensible y dolorosa pérdida del valiente comandante que fué víctima de su heroicidad y denuedo; y unas armas que repetidas veces habían triunfado de las huestes del carlismo, y que durante los tiempos más borrascosos habían sido conservadas con todo honor por sus individuos, fueron arrancadas de la manera más ignominiosa por el Sr. Warleta sin presentar motivo ni razón en que apoyar tan violento despojo.

Milicia Nacional



 Y cuándo? Después del célebre convenio de Vergara; cuando los chesos empezaban a respirar el aire más puro de la libertad; cuando debían de entregarse deliciosamente al descanso de las pesadas fatigas de la guerra; cuando la Milicia Nacional debía de continuar organizada para sofocar las gavillas de facciosos que se ocultaban en las elevadas montañas; y cuando finalmente había de mantener el orden y tranquilidad pública. Entonces fué cuando el Sr. Warleta descargó contra los chesos todo el torrente de su hidrofobia… ¡Qué ignominia!¡qué baldón! ¡qué deshonor!¡qué afrenta! ¡qué vergüenza!. Unas armas empuñadas y conservadas con admiración y asombro de las autoridades y aun del mismo enemigo; unas armas cuyas fulgentes bayonetas habían vibrado en diversas ocasiones entre las filas del oscurantismo haber sido arrancadas tan afrentosamente sin más orden ni razón que el simple y abominable fiat de un déspota, es a donde puede llegar el colmo del desenfreno; y unos patriotas que descendientes de aquellos héroes que cortaron el vuelo a las orgullosas águilas del famoso Napoleón haber sido tan injustamente ofendidos, merecen que se les de la mas completa satisfacción y se les restituya las armas que tantos días de gloria pueden dar a la patria si los malvados intentaren señorearse de aquel país.

También hemos recibido estos días cartas de nuestros amigos de Hecho en que nos manifiestan el desagrado general que causó la orden del señor Warleta mandando que los ex oficiales de la Guardia Real que fueron detenidos por los chesos pasaran libremente y sin el menor obstáculo al estrangero. Pero debiendo ser esto materia para otro mas estenso discurso, y no propendiendo nosotros añadir nuevas aflicciones al afligido, pasaremos por alto la censura de este hecho.

No se crea que el artículo precedente contra el Sr. Warleta, ha sido escrito por animosidad sino por justo desahogo de los mucho que ha sufrido nuestro país natal del Sr. Warleta. Tampoco nos prevalemos para escribir de la reciente caída de S.E. no. Somos y nos preciamos de benignos y compasivos, y no queremos agriar mas su situación con el relato de otros hechos que nos sería muy fácil alegar en apoyo de nuestro aserto. ¡Ojalá pudiéramos dulcificar su amargura con nuestros particulares beneficios, y los chesos contra quienes S.E. renunciando al beneficio que la ley les concede para reclamar contra el que tanto les ha ofendido y mancillado en su honor. Descanse pues el Sr. Warleta en su vida privada sin injuriar jamás a los chesos y como hombre particular puede contar con la generosidad de los que tanto ha desacreditado.

Antes de dejar nuestra pluma de la mano debemos advertir al señor Gobernador Valdés lo muy ventajoso que conceptuamos la pronta devolución de las armas a la Milicia Nacional del valle de Hecho, porque hallándose en las inmediaciones de Navarra , podría ser como lo ha sido en otro tiempo un muro de bronce en donde se estrellarían las tentativas de los que pretendiesen secundar la voz de rebelión de Pamplona. Para ello debe de desechar con el más insigne desprecio los frívolos pretestos con que acaso tratarán de sorprender a S.E. oyendo únicamente la voz de aquellos que tan voluntariamente han espuesto en la última guerra sus valerosos pechos al plomo del enemigo.

==Uno de tantos ofendidos por el Sr. Warleta.

Mariscal Valdés, que sustituyó a Warleta en Jaca.



Tan extenso texto, merece algunas aclaraciones e informaciones complementarias:

En primer lugar, sobre el mariscal de campo Francisco de Paula Warleta FrancoNació en Cádiz el 9 de febrero de 1786 en el seno de una familia de larga tradición militar y en 1795 ingresó como noble en la infantería. Con 22 años es ascendido a teniente durante su participación en la batalla de Bailén, donde las tropas napoleónicas fueron estrepitosamente derrotadas a los pocos meses de iniciada la Guerra de la Independencia. Estuvo en 1812 en la retirada de Sierra Morena y fue capturado por los franceses en 1812 y llevado al depósito de prisioneros del Bearne de donde se escapó.

 Participó en la expedición que al mando del general zamorano Pablo Morillo y Morillo “El Pacificador” , se envió en 1815 para recuperar las colonias españolas en América que desde 1810 se habían declarado repúblicas independientes durante el gobierno del rey José Bonaparte. Warleta participó en las operaciones para recuperar Nueva Granada y Venezuela como Teniente Coronel del Regimiento León Expedicionario, ganando varias batallas. Durante estos años, ascendió a Coronel y participó en el Estado Mayor de Morillo, siendo nombrado gobernador de la región de Antioquía.

Fusilamiento de los próceres de Cartagena de Indias tras la toma de la ciudad en 1816


 Hasta que en 1820 fue derrotado en la batalla de Chorros Blancos. Durante los años en los que estuvo en la Expedición, según todas las crónicas e historias publicadas sobre Colombia, hizo gala de una extrema crueldad, se le atribuyen numerosas atrocidades (en general a toda la expedición) y es calificado de sanguinario. Enfermó de escorbuto y estuvo a punto de morir habiendo solicitado incluso el retiro debido a su enfermedad, que no le fue concedido. En 1820 al llegar a América la noticia del pronunciamiento de los liberales del general Riego y dar comienzo el Trienio Liberal con la jura por parte del rey de la Constitución de 1812, se declaró en contra, llegó a rasgarse en protesta su uniforme y marchó a Jamaica con otros oficiales. No fue la única razón de su salida de Nueva Granada .El levantamiento de Riego impidió la salida de refuerzos y disgregó el ejército expedicionario impidiendo la llegada de nuevos contingentes previstos para reforzar al ejército expedicionario con más de 20.000 nuevos soldados. La expedición de Morillo, después de 5 años, sin refuerzos, sin apoyos ni recursos, fue de derrota en derrota teniendo que abandonar las colonias que recuperaron su condición de independientes de España.

Bando de Warleta a los habitantes de Antioquía



De regreso a España sirvió con el grado de Coronel en el Regimiento León Expedicionario hasta que en 1824 pasó al Regimiento Saboya n.º 6, en 1828 fue Coronel del Regimiento los Cazadores del Rey núm. 1 y en 1829 ascendido a Brigadier del Regimiento Saboya . Durante la Primera Guerra Carlista participó como Brigadier de la 2ª Brigada de la 2ª División del Ejército del Centro combatiendo en numerosas operaciones tanto en Levante como en Cataluña, siendo nombrado en 1834 gobernador de Lérida y el 15 de enero de 1835 se le concedió la Cruz de Hermenegildo y fue ascendido a Mariscal de Campo. Ya se le había concedido la de Comendador de Isabel la Católica. Como ya he comentado al inicio del artículo, el 14 de febrero de 1838 es nombrado Gobernador de Jaca sustituyendo al Coronel Fermín Conget que lo había sido interinamente desde 1837, tomando posesión el 28 de dicho mes.

Interior de la Ciudadela de Jaca



Durante su mando en Jaca, hubo varios incidentes además de los descritos en la publicación del Eco de Aragón, que provocaron sospechas sobre su conducta. A raíz de la expedición de las tropas carlistas de Tomás Tarragual en febrero de 1838, surgieron numerosas críticas por su inacción, hasta el punto de que el Brigadier Comandante General Interino de Aragón D. Agustín Caminero , que fue amigo y muy leal a Riego, que sustituía al barón de la Menglana y al que le tocó hacer frente al intento de los carlistas de ocupar Zaragoza el 5 de marzo, exoneraba a Warleta de toda duda de sus ideas políticas en una orden publicada en el Diario Constitucional de Zaragoza del 19 de marzo de 1838, en la que llegaba a decir de él….”Este gefe lleno de delicadeza y honor ha acudido a mi autoridad ansioso de desvanecerlas (las dudas) y quedar en el justo lugar que su patriotismo y servicios le hacen acreedor”.

No sería ésta la única vez que se plantearan dudas por su proceder. En el escrito comentado, el autor del mismo hace referencia a...” el desagrado general que causó la orden del señor Warleta mandando que los ex oficiales de la Guardia Real que fueron detenidos por los chesos pasaran libremente y sin el menor obstáculo al estrangero”. El episodio tenía que ver con el golpe de estado o pronunciamiento militar financiado por la ex reina gobernadora María Cristina de Borbón desde Francia contra la regencia de Espartero, que había fracasado el mes anterior, el 27 de septiembre, al adelantarse a la sublevación en Pamplona el general Leopoldo O’ Donnell. Los principales militares como O’ Donnell y Manuel de la Concha consiguieron exiliarse a Francia, pero otros fueron apresados y ajusticiados. En ése contexto, numerosos oficiales implicados buscaron la forma de escapar en desbandada y muchos fueron apresados. En el hecho que se menciona, al parecer Warleta dio pasaporte y permitió que pasaran a Francia varios oficiales de la Guardia Real que habían sido apresados por la Milicia Nacional del Valle de Hecho.

Milicia Nacional



Sobre la Milicia Nacional de Hecho, cuyo desarme por Warleta parece ser el principal agravio sufrido por los chesos remito al artículo que publiqué el 5 de enero del pasado año . Ver enlace: ---(https://echosinhache.blogspot.com/2023/01/ano-1822-el-trienio-liberal-la-milicia.html)

La salida de Jaca y de su partido por parte de Warleta se hizo esperar. El 30 de octubre de 1841 el Eco de Aragón insistía en ella recordando que aunque "...según nos aseguran personas fidedignas, recibió con la orden de su separación de la plaza de Jaca, la de marchar cuanto antes a su cuartel de Alicante, que le ha sido designado por el gobierno, aun continúa en aquella ciudad sin que por ahora se descubra la más mínima señal de activar su viage.”

Finalmente, el día 9 de noviembre el diario da cuenta, con sorna, de su partida, de ésta manera: “Antes de ayer mañana nos abandonó repentinamente el Sr. General Warleta que sin duda deberá dirigirse a su cuartel de Alicante. Dicese que no se ha despedido de sus mayores amigos, que aunque algunas personas suspicaces lo atribuyen a otro motivo, nosotros creemos generalmente que lo habrá verificado así por no aumentar nuestro sentimiento con los abrazos de la despedida”.



El autor del escrito comentado, parece considerar que el cese y traslado de Warleta supone su caída en desgracia e incluso el fin de su carrera y vuelta a la vida privada. Nada más lejos de la realidad. Tras el fin de la regencia de Espartero por la sublevación militar en 1843 del Partido Moderado y del Progresista junto con los generales Narváez, Serrano y O’Donnell , Warleta prosiguió al amparo del nuevo régimen (lo que podría demostrar que las sospechas surgidas de su actuación en Jaca eran fundadas) una carrera imparable: En 1843 fue nombrado gobernador militar de Logroño y en 1844 parece estar en numerosos sitios a la vez, pues el mismo año en distintos meses es nombrado Gobernador de Ceuta, Capitán General de Navarra, 2º Cabo de Filipinas y finalmente en octubre Gobernador de Sevilla, sustituyendo incluso al Capitán General de Andalucía, Ricardo Schelly mientras éste tomaba posesión de su cargo de diputado en Cortes por Alicante.

O'Donnell



Estuvo casado con Rosalía Ordovás y tras enviudar contrajo nuevo matrimonio con Maria Antonia Moro. En 1850 es designado miembro del Consejo Real en representación del Ejército y en 1852 recibe la orden de Caballero de Carlos III. Falleció en Madrid el 14 de Julio de 1867. Del obituario que publicó el periódico católico monárquico La Regeneración el 20 de dicho mes, entresaco las siguientes frases laudatorias: “¡Sí, la parca, la inexorable parca que nada respeta…..vino con fiera saña a descargar su golpe fatal sobre el bondadoso y virtuosísimo varón cuya pérdida deploramos!...Su mano generosa siempre abierta para socorrer al desvalido huérfano, a la triste viuda, al decrépito anciano...su corazón sensible a la desgracia, se complacía en aliviar las de sus semejantes….Como dice el refrán: El día de alabanzas es víspera del día del olvido.


Infantería española de línea en 1841











No hay comentarios:

Publicar un comentario