Una de las singularidades arquitectónicas que podemos encontrar en el Valle de Echo, son sus "chamineras" (chimeneas) de gran altura y troncocónicas. A pesar de que la adaptación de las viviendas a la modernidad ha hecho desaparecer una gran cantidad de ellas, aún quedan unos pocos ejemplares de lo que fue una forma tradicional de vivir y de las cocinas de antaño.



