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Nunca ha sido fácil ejercer la representación pública en las localidades pequeñas. Las decisiones que toman los alcaldes y concejales en favor del pueblo, con mejor o peor acierto, pero siempre se supone que con la mejor intención, no siempre son del agrado de todos los vecinos.
En ocasiones, incluso además de enemistades, se han llegado, lamentablemente, a producir agresiones tanto verbales como físicas sobre ediles que cumplían con su obligación de representar a sus convecinos, sin tener en cuenta que en lugares con poca población, asumir esa representación a menudo les supone además de no recibir compensación alguna, emplear su tiempo libre y un quebranto económico.
Ejemplos cercanos tenemos. Por ejemplo, los tristes acontecimientos de Fago de hace unos años que le costaron la vida a su alcalde.
Hoy traigo al blog dos episodios por suerte ya lejanos, que produjeron el asesinato de dos concejales de Echo, con una diferencia de diez años. Uno sucedió en 1908 y el otro en 1918. A pesar de lo comentado, no queda claro en la información que sus muertes estuvieran vinculadas a su condición de concejales. Como hago habitualmente con éstas crónicas, por respeto a las víctimas y a los descendientes de los protagonistas de los hechos, sólo pondré el nombre y las iniciales de los apellidos.
Del primero de los casos tenemos noticia por la prensa. El periódico conservador y monárquico La Época, editado en Madrid desde 1849 hasta 1936, traía en su edición del 18 de septiembre de 1908, la siguiente noticia:
Concejal asesinado
Jaca, 18. En la próxima villa de Hecho ha sido asesinado por un guarda forestal de aquél Ayuntamiento, D. Clemente L. El agresor se entregó a las autoridades. Un yerno de la víctima, enterado del suceso, se dirigió a la cárcel (de Jaca), llamando a grandes voces al matador. Este se disponía a asomarse a la reja de la prisión , al pie de la cual de hallaba el vengador, apuntando con un revólver, para completar la tragedia. Unos muchachos impidieron que realizara su intento, comenzando a gritos para que el preso se retirara de la reja, como lo hizo. El crimen ha obedecido a una venganza personal.
Firma la corta noticia, un tal Bandrés.
Un concejal y un agente forestal. Una venganza personal. ¿Tendría que ver con la gestión del primero? No lo sabemos, y no se encuentran posteriores noticias al respecto. Llama la atención la facilidad del uso de las armas de fuego en aquella época, como veremos con el siguiente caso.
Este se produce diez años después, en 1918 y de nuevo conocemos lo ocurrido a través de la prensa. El 17 de junio de 1918 aparece la siguiente información publicada en el diario La Correspondencia de España:
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Un pastor mata a un concejal
Huesca. 16. Comunican del pueblo de Hecho, que, en ocasión de hallarse varios vecinos reunidos, suscitóse una cuestión entre el concejal de aquel Ayuntamiento, Tomás C. M., y el pastor Camilo L. La causa de la cuestión fue haber maltratado el primero a una hermana del pastor. Este se retiró de la taberna, y el incidente quedó, al parecer terminado. Más tarde, hallándose el concejal en su casa, llamó a la puerta el pastor; salió aquél a abrirle, y entonces Camilo L. disparóle dos tiros de pistola, dejándole muerto en el acto.
Al día siguiente, 18 de junio de 1918, sería el influyente diario independiente El Sol(1917-1939) el que se hacía eco de la noticia y daba la siguiente información en su página 4:
ARAGÓN Muerte violenta
Huesca, 17. El día 14, a las cuatro de la mañana, fue hallado en la villa de Hecho el cadáver del concejal de dicho Ayuntamiento, Tomás C. de cincuenta años. El pastor Camilo L. , de cuarenta y cuatro años, se declaró autor de la muerte de Tomás C., contra quien hizo dos disparos de pistola. No se conocen las causas del crimen.
Este diario, aporta algunos datos personales más, respecto a lo publicado por el anterior, aunque dice que se desconocen las causas de la agresión, que parecen ser de defensa familiar. La familia ni tocarla.
Tampoco conocemos el desenlace de ésta tragedia. No queda claro que las razones de las agresiones tuvieran que ver con la condición de concejal de los fallecidos, pero teniendo en cuenta que en ese período de tiempo no hay ningún otro hecho violento en la localidad, no deja de parecer una condición de riesgo. Confiemos en que los tiempos hayan cambiado para bien y los problemas se resuelvan, como tiene que hacerse, con diálogo y negociación.
Alcalde y concejales de Echo en las primeras décadas del siglo XX. R. Compairé.
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